Carol y el fin del mundo: «Vivir al máximo»

Carol y el fin del mundo

Carol y el fin del mundo es la nueva serie animada para adultos de Netflix. Una serie que se centra, tal y como dice su título, en el fin del mundo, pero, desde una perspectiva completamente diferente a la usual.

La serie de Carol y el fin del mundo ha llamado mucho la atención desde su estreno por la manera en la que toca este tema. Mientras que la mayoría de las películas y series sobre este tema se centran por completo en buscar la manera de sobrevivir, Carol y el fin del mundo nos muestra cómo las personas, que están completamente seguras de que su muerte es inevitable, buscan la manera de afrontar esta muerte, y vivir al máximo sus últimos meses. 

Ante todo, el hecho de que el fin del mundo sea dentro de casi un año, es lo que permite que pase el típico escenario de terror y negación, y las personas dejen ese miedo de lado para hacer algo con sus vidas. 

Vive al máximo

La gran mayoría de los personajes secundarios y extras son personas que van por el camino más común que uno piensa a la hora de aprovechar los últimos meses de vida. Se van de viaje por todo el mundo, van a fiestas todos los días, se casan, pasan todo su tiempo con su familia, prueban nuevos hobbies hasta ser profesionales, y muchas otras cosas. 

Todos quieren “vivir al máximo”, sacar todo el provecho posible a sus vidas y, ante todo, ser quien realmente son. A excepción, claro, de la protagonista. 

Carol (Martha Kelly en el idioma original, el inglés), es el tipo de persona que siempre ha seguido a los demás, que tiene una vida tranquila y rutinaria, al punto de ser aburrida y simple. Cuando llega el fin del mundo, ella no sabe qué hacer. Todos le dicen que viaje, que experimente, que descubra lo que le apasiona, pero ella se siente completamente incómoda con cualquiera de estas cosas. 

Carol y el fin del mundo

La “normalidad”

Un mensaje que casi nunca vemos en las películas o series, es el valor de la “normalidad”. No todos quieren ser la persona más exitosa del mundo, no todos tienen grandes sueños. Algunas personas, simplemente, quieren vivir con tranquilidad, con una rutina diaria, un par de amigos y una vida estable. Este es el caso de Carol. 

Abrumada por todo lo que pasa, hay momentos en los que intenta llevar este tipo de vida que todos le recomiendan. Por ejemplo, va una fiesta, solo para salir en pocos minutos. Si bien en el proceso encuentra a alguien con quien se lleva bien, y con quien podría tener una relación, no duda en irse cuando este hombre resulta ser alguien intenso, que solo busca su compañía para no sentirse solo. 

Con la posibilidad de hacer cualquier cosa que desee, Carol solo se siente bien y feliz cuando descubre una extraña oficina, en la que todos actúan como si no estuviera ocurriendo el fin del mundo. Allí todo es “normal”, tranquilo, estable. 

De inmediato vemos cómo su ánimo mejora al paso de los días, hasta que olvida por completo que es el fin del mundo, y solo se centra en lo que le gusta. 

Carol y el fin del mundo

La interacción humana

Aunque en Carol y el fin del mundo se nos da a entender al inicio que Carol solo necesita volver a la rutina, y esto la hace feliz, al paso del tiempo vuelve a sentirse incómoda. Si bien está en la oficina que tanto necesitaba, se empieza a sentir sola, ya que, aunque es alguien tímida, sigue necesitando al menos un poco de interacción humana. 

Es entonces que empieza a interactuar con las otras personas de su oficina. 

La serie de Carol y el fin del mundo hace muy bien al presentar la historia de muchos de los personajes secundarios, e incluso de algunos extras. Muestra cómo cada uno de estos se esfuerza por vivir a su propia manera en estas circunstancias. 

Las distintas perspectivas

Carol y el fin del mundo no se queda solo con la perspectiva de su protagonista, sino que va mucho más allá de esto. 

Hay historias como la de la primera amiga que hace en la oficina. Una mujer que comenzó a tener hijos a temprana edad, siendo muchos, además, razón por la que tuvo que centrarse por completo en trabajar. Su más grande sueño, tener un negocio propio, no sirvió de nada cuando llegó la noticia del fin del mundo. Al final, solo pudo buscar consuelo en tener el trabajo rutinario de oficina, en el que no tenía que pensar en el futuro. 

En el capítulo dedicado a ella, vemos cómo toda su familia se reúne como manera de aprovechar estos últimos meses, momento en el que se da cuenta de todo lo que se perdió por trabajar casi toda su vida. Por desgracia, aunque se hubiera dado cuenta antes, no podía dejar el trabajo de lado, con tantos hijos para alimentar. 

Otra historia interesante es la de su otro amigo de la oficina, que es todo lo contrario a ellas dos. Él estuvo viajando desde su adolescencia por todo el mundo, ya vivió todo lo que sentía que podía y quería experimentar y, cuando llegó la noticia del final, sintió que era buen momento para empezar a trabajar, tener esa rutina que jamás había experimentado. 

Por otra parte, están los padres de Carol, que esperaron hasta creer que sus hijas estaban aprovechando su vida antes de irse a recorrer el mundo en un crucero, junto a su doctor, que también es su pareja, en una especie de relación poliamorosa. Así mismo, hay varias parejas de distintos tipos que tienen algún que otro momento en la serie de Carol y el fin del mundo. 

La evolución de la protagonista de Carol y el fin del mundo

Si bien al principio nos muestran que Carol no necesita estos viajes y fiestas para sentirse bien, poco a poco vemos cómo el simple hecho de ignorar el fin del mundo no es suficiente. 

Carol no abandona su trabajo en la oficina en ningún momento, pero, gracias a la seguridad y estabilidad que este trabajo le ofrece, es que comienza a abrirse, poco a poco, a nuevas experiencias y pensamientos. Se acerca más a su hermana, con la que nunca se ha llevado del todo bien, hace una caminata que jamás creyó hacer, y se sienta a contemplar la naturaleza. Más adelante, Carol incluso llega a irse de viaje sola. 

Esto ocurre ya cerca del final, con una protagonista mucho más segura de sí misma, que se permite avanzar y disfrutar de los otros placeres de la vida, sin abandonar lo que realmente le gusta, su pacífico y agradable empleo en una rutinaria oficina.