Hal, redescubriendo nuestra humanidad

Hal

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Hal es una película anime que trata de mostrarnos a un robot convirtiéndose en humano, aprendiendo de su alrededor, sintiendo, amando. Es una película bastante corta, pero con un ritmo fluido y perfecto para la historia que desean contar, no se trata de una obra de fantasía o ciencia-ficción, sino de algo muy personal en el ser humano, el sentimiento de pérdida, y el cómo reaccionamos ante este.

 

El robot

Al inicio de la película se nos presenta al robot Q01, que parece ser bastante curioso sobre el mundo, y tiene funciones de expresividad muy avanzadas, haciéndolo parecer bastante humano aún con su apariencia robótica. 

A este se le da la tarea de hacerse pasar por un humano, con el fin de tratar a un paciente que recientemente ha perdido a su pareja, y ha perdido las ganas de vivir debido a ello. 

 

Hal

Hal, el robot, llega a la casa de Kurumi con la intención de ayudarla a superar su pérdida. Ella le teme a Hal, para ella, él es un robot extraño y, a la vez, la apariencia fantasmal del novio que sabe bien que está muerto, es normal que sienta rechazo ante este. Ella se encierra negándose a salir, comer, o cualquier otra cosa mientras Hal permanezca en casa, ni siquiera le habla.

Hal se da cuenta de que su tarea asignada es más complicada de lo que parece, así que se centra en hacer varias actividades que, según él, podría ayudar a la paciente. Lo primero que hace es arreglar y limpiar toda la casa, que se había vuelto un completo desastre por la falta de motivación de moverse, y aún más de limpiar, de Kurumi.

Mientras limpia, se encuentra con un cubo ruby que tiene en cada cara escrita una cosa que Kurumi deseaba que hicieran juntos. A partir de aquí, Hal hace todo lo posible para cumplir sus deseos, logrando acercarse poco a poco a Kurumi, mientras aprende a sentir y amar, traspasando la línea entre un robot, y un ser humano.

O bueno, eso era lo que creíamos. La revelación de que Kurumi era el verdadero robot es sin duda alguna uno de los mejores giros de trama de las películas anime, ya que está tan bien logrado, que en ningún momento nos lo esperamos, pero al verlo, tampoco lo sentimos forzado o extraño, simplemente nos sorprende, incitándonos a descubrir el por qué está sucediendo esto.

Hal, redescubriendo nuestra humanidad

El sentimiento de pérdida

Como podemos ver en películas como Kimi to Nami ni Noretara, cada personaje de estas películas tienen su propia forma peculiar de afrontar la muerte. Esto, aunque nos pueda resultar un poco extraño por la fantasía incluida en la trama, o la ciencia ficción que se vincula a Hal, lo cierto es que su dolor es completamente real, y sus reacciones, es algo con lo que nos podemos identificar, ya que aunque todos lo vivimos de forma distinta, el luto es algo que casi todos hemos sufrido. 

En el caso de Hal, su dolor es tan grande, y lo consume de tal manera, que termina por desvincularse de su identidad como humano, dejando todas las emociones que lo atormentan de lado, para así dejar de sufrir. Hal termina trastornado, pensando que él no es más que una máquina, un robot, incapaz de vivir sin una razón de ser, sin un motivo u orden que lo lleve a hacer algo.

Esto, como podemos ver conforme pasa la película, no se debe solo al hecho de haber perdido a su pareja, sino por el sentimiento de culpabilidad que lo persigue, debido a que las decisiones que tomó son las que llevaron a la muerte de Kurumi. Su decisión egoísta de vender los botones para pagar un viaje que nunca se le fue pedido, su incapacidad de mantener la calma, discutiendo con su pareja, y ante todo, el sentimiento de saber que sus últimos momentos fueron de pelea, haciendo sufrir a Kurumi hasta el final. 

Todo esto es lo que más causó estragos en su mente, haciéndole creer, que no merece ser humano, que un ser tan egoísta como él, no podría ser uno. Este tipo de pensamientos recuerdan a los de personas que no desean seguir viviendo, con la insistencia en que no merecen vivir, por no ser suficiente, mientras a su vez sienten que si merecen la muerte, al haber cometido algunos errores que, en realidad, aunque estén mal, siguen siendo sentimientos humanos, y son completamente válidos.

Aquí nos damos cuenta de que la persona que se recluyó, que dejó el apartamento tan mal, que estaba a punto de morir por depresión, era realmente Hal, una persona que necesitaba ayuda, y que por suerte logró conseguirla. La forma en que “el robot” aprende a amar y ser feliz, es una muestra de cómo, a pesar de no ser capaces de sentir nada en algún momento de nuestras vidas, siempre existe la posibilidad, por pequeña que sea, de redescubrir las emociones, una por una, de la misma forma en que lo haría un niño que se enfrenta por primera vez al mundo. 

Con este fuerte mensaje, Hal destaca como una de las películas más esperanzadoras sobre el tema del duelo y el gran vacío sentimental que deja. En este caso, no se trata tanto de buscar alguna nueva oportunidad, lugar o persona, sino de volver a retomar la vida en el punto en que se dejó, dejando ir las cosas que ya no están, mientras nos centramos en las cosas importantes del aquí y del ahora.

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