Pinocchio de Guillermo del Toro: La ingenuidad y la inmortalidad

Pinocchio de Guillermo del Toro

pinocchio de guillermo del toro

Ya se ha estrenado en Netflix, después de 15 años de producción, la tan esperada “Pinocchio de Guillermo del Toro”, una versión de la clásica historia que no deja a nadie indiferente.

En esta ocasión, vemos por primera vez esta historia hecha completamente en animación stop motion.

Esto es debido al gran propósito de Guillermo del Toro, de demostrar que la animación es más que un género, y que, es todo un arte. Gracias a esto, la película ha sido muy bien recibida por todos los fans de la animación, que han luchado últimamente contra las palabras de muchos famosos de Hollywood, que afirman que la animación es solo para niños.

 

Una versión más cruda

Pinocchio de Guillermo del Toro se destaca por ser una de las adaptaciones en animación más crudas. Desde el primer momento se toca a profundidad la pérdida y desconsuelo de Gepetto, la sinceridad del hada, y las circunstancias de la terrible época en la que viven.

Solo empezando la película, vemos cómo Gepetto perdió a su hijo a causa de la guerra, lo que lo hizo convertirse en un viejo amargado y solitario, que no para de llorar su muerte años después. Es tanta su tristeza que, los espíritus del bosque, que suelen ignorar a los humanos, se apiadaron de él.

Uno de estos espíritus, de gran poder, lo observó durante un buen rato, hasta que Gepetto, en un acto de desesperación, talló una marioneta con la forma de un niño, intentando hacerlo lo más parecido a su hijo perdido. Esta fue la marioneta a la que el hada le dio vida, con la intención de que se convirtiera en su hijo, y diera lo mejor para hacer a Gepetto feliz, y jamás dejarlo solo.

 

El trato hacia la marioneta

Algo muy interesante es la manera en la que Pinocchio se comporta. Apenas cobra vida, se despierta con toda la felicidad del mundo a conocer a su nuevo padre, y a todo lo que hay en el mundo. Es un ser muy curioso, que no entiende nada de lo que sucede a su alrededor, y que solo sabe que ama a su padre. 

Pero, como su forma de marioneta no se parece en nada a la de un niño, le provoca un gran susto a Gepetto, en una escena que es un tanto macabra de ver, sobre todo por la manera tan antinatural en la que camina y se mueve al principio. Aun así, aunque muere del miedo, Gepetto siente cierta simpatía por el muñeco que no para de llamarlo padre.

No tarda mucho en encariñarse con él, pese a que no deja de meterlo en problemas, ya que se niega a obedecer, y solo va por ahí haciendo lo que quiere. 

Al verlo, las demás personas piensan que es obra de algún demonio, y acusan a Gepetto, pero, tampoco tardan mucho en aceptarlo como el hijo de Gepetto, mientras no cause problemas. 

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La desobediencia y la ingenuidad

En esta versión, no existe la escena en la que Pinocchio se va con otros niños rebeldes, que terminan convertidos en burros. Por el contrario, se hace mayor enfoque en el circo.

En “Pinocchio de Guillermo del Toro”, Pinocchio es interceptado por el dueño de un circo de camino a casa, que le ofrece convertirse en una gran estrella. Él no tarda en aceptar, puesto que no entiende lo que esto significa, y solo le importa divertirse.

Así, termina firmando un contrato que, más adelante, el dueño del circo usa para chantajear a Gepetto, afirmando que, si Pinocchio no se va con él, Gepetto deberá pagarle millones. Finalmente, es el mismo Pinocchio el que acepta irse, sintiéndose en deuda por haber puesto a su padre en una terrible situación. Él solo espera que su padre no deba pagar nada, y que reciba su parte del dinero, pero, por desgracia, es más que obvio que el cirquero no le dará nada.

Gepetto comienza un gran viaje, persiguiendo el circo, para encontrar a su hijo y llevarlo consigo, mientras que Pinocchio va, poco a poco, viendo la verdadera cara del hombre que lo hizo firmar. 

Es por su ingenuidad que se mete en tantos problemas, y, incluso después de escapar del circo, es esta misma ingenuidad lo que lo hace terminar enlistado en la guerra. 

Aunque, es también su ingenuidad, producto de su terrible falta de experiencia, lo que hace que siga viendo lo bueno en cada cosa. Por ello, se hace amigo de uno de los niños enlistados, y juntos, se enfrentan al maltrato de sus superiores. 

 

La inmortalidad

Otro punto muy importante, es la inmortalidad de Pinocchio. Si bien pueden matarlo de la misma forma que a una persona, solo dura unos momentos en el otro lado, antes de volver como si nada. 

Él piensa que esto es genial, volviéndose aún más imprudente al saberlo, pero, esto funciona como una lección para Pinocchio. En todo momento, se le compara con Carlo, el hijo perdido de Gepetto, mientras que se le va creando la idea de que es una carga. 

Cuando comienza a sentir que no es una carga, y que hace un poco de provecho al trabajar en el circo, también comienza a entender lo efímeras que son las vidas de los otros.

Extraña a su padre, y ve los destrozos de la guerra. Al entender esto, hace lo posible por mantenerse con su padre, por ser un buen hijo, pero, aunque todo termina bien, los años pasan, y Pinocchio vive la muerte por vejez de Gepetto, del grillo, y de todos los que conoce. 

 

¿Vale la pena “Pinocchio de Guillermo del Toro”?

La versión de Pinocchio de Guillermo del Toro es, como mínimo, llamativa. Es una historia que toca demasiados puntos importantes, como la soledad, la pérdida, la inmortalidad, la ingenuidad, y el amor. 

La animación, por supuesto, es magnífica, y se apoya en todo lo que tiene para ofrecer el stop motion. Es justo lo que se esperaba de su director, por lo que, desde su estreno, está en el Top 10 de Netflix, en donde parece que se quedará por un tiempo.